GOLONDRINAS SIN CIELO

Gracias a todos los que compraron y difunden mis libros. Comparto la opinión de Marcela Mercado Luna

"Salen a buscar otras fincas más cerca de la civilización donde por lo menos se sientan más humanos. Encontraran manzanas, peras, maíz y seguirán volando, rumbo a la nada

Esta frase tomada del libro Golondrinas sin Cielo de Eduardo Chavarria es una desgarradora y magnifica síntesis del contenido de esta obra que editada por el independiente se presento en La Rioja el día 5 de diciembre de 2003.
Su autor, testigo directo y a veces protagonista de las historias que allí se narran, va desovillando recuerdos de su infancia y juventud transcurridas en los Valles Calchaquíes de la provincia de Tucumán, en los campos zafreros y ocasionalmente, en otras tierras donde la cosecha del principal producto económicos de la zona demandara mano de obra.

La mirada de Chavarria pone tanta atención en las vivencias propias como en la de la gente que lo rodea, revelando no solo su ojo de atento observador sino también un espíritu solidario capaz de conmoverse ante el dolor ajeno con tal nitidez en la memoria que parecen vividas en carne propia.


Seres anónimos y marginales, desterrados hasta de los elementales derechos humanos, vienen a poblar las paginas de este libro y a descorrer el telón de un escenario argentino del que a veces preferimos no conocer detalles, pero que existe y es tan real como el de los Shoping Centers. (aunque menos luminoso, brillante y bullicioso, nada glamoroso, muy brutal.)

Como bien lo señala Roberto Von Sprecher en el prólogo, nos encontramos ante el raro privilegio de acceder a un testimonio vivido de primera mano, sobre la vida de los trabajadores golondrinas y sus familias, y este enunciado de primera mano es el de alguien que a logrado vencer el espantoso determinismo del submundo de la explotación y que hoy tiene las herramientas intelectuales necesarias para gritar su denuncia en forma de cuentos..

Por que son cuentos los que el lector encontrara en cada pagina: cuentos con unidad temática y cerrados en si mismos, aunque muchas veces se relacionan entre si, o encuentren su continuidad en otros relatos.

Personajes de dimensión universal desnudan sus módicos sueños y esperanzas, sus virtudes, debilidades y miserias. Algunos de ellos tienen hasta entidad literaria como El Fausto de uno de los relatos: un sujeto amoral y siniestro, capaz de vender su alma con tal de salvar el pellejo. Pero también encontramos los gestos de ternura del amor familiar, las inocentes travesuras de los niños, o la solidaridad heroica de los hombres, como bien lo ilustra la anécdota del capataz Rodríguez, que arriesga, ante el inconmovible ingeniero de la obra, su propia estabilidad laboral al defender a un desocupado que busca desesperadamente un trabajo y al que el ingeniero tiene al as vueltas sin tomarlo ni rechazarlo.

Golondrinas sin Cielo no pretende ser literatura. Su autor nos advierte en el prologo motivación son los queridos viejos, su padre, su suegro... que en el atardecer de sus vidas deben seguir luchando con situaciones adversas en vez de sentarse a disfrutar dignamente de su ancianidad. Además Chavarria pide anticipadas disculpas por errores literarios, y por quie la urgencia de contar estas historias no admite dilaciones. Sin embargo, aun sin motivaciones literarias, aun con algún error en su sintaxis, este libro es literatura y de la buena: su lectura nos seduce y nos invita a informarnos a seguir descubriendo ese mundo que parta la mayoría de los argentinos permanece cuidadosamente tapado y oculto.


Que un libro atrape al lector es un lujo del que muchos consagrados no pueden vanagloriarse. Además, hacer literatura es jugar con las palabras, crear belleza con el lenguaje, misión que lleva adelante con gran naturalidad y talento este escritor cuando usa el oximoron y la antitesis en sus títulos, o cuando dice, por ejemplo.
"El viento cordillerano silva su fría melodía y lleva a los tumbos resecas plantas de arvejas que en las noches semejan grotescas carreras de fantasmas".

Marcela Mercado Luna

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