LOS HERMANITOS PERDIDOS.

Como testigo directo, en calidad de trabajador en las obras civiles de Yacireta, de los efectos dramáticos de la guerra de Malvinas, publiqué en el año 2003 el libro Golondrinas sin cielo, del que  compartimos el siguiente texto..

Finaliza marzo y con el mes se va el verano. La madrugada del 2 de abril nos sorprende con un extraño ruido que parece afiebrar nuestros oídos, un general con cara de dogo llamado Galtierri, con el beodo sueño de convertirse en el moderno San Martín invade las Islas Malvinas y cual patotero exhibe su estúpida soberbia diciendo entre risas de sus secuaces: "Si el principio quiere venir que venga, el presentaremos batalla".
De golpe sentimos que alguien había decidido  meternos en una guerra.
Como un signo de nuestra historia, un milico era una vez mas, el que apretaba el botón de nuestro "nacionalismo" mal entendido.
De golpe los trabajadores nos encontrábamos hablando de guerra. La incertidumbre brillaba en los ojos de padres de familia que veían sus humildes proyectos resquebrajarse.
Todos sabemos que la parte mas oscura de de nuestra historia esta manchada con sangre de hermanos nuestros , para cualquier trabajador  esta claro desde el vamos que  esta que esta aventura seria una derrota. Se paralizarían obras publicas con el resultado de desocupación , falta de posibilidades, y lo peor, se derramaría sangre de jóvenes que en la mayoría de los casos, las únicas armas que habían empuñado eran las que dignificaban su vida, llámese maquina de escribir, apuntes académicos, palas, hachas o un tractor..
Una pesada e insoslayable angustia  siento que me invade . Los diarios dicen que van a la guerra jóvenes de 18 años recién incorporados servicio militar: ¿Sabran ellos que los pusieron en un grotesco juego donde su vida es la pieza que quiere el enemigo?.
A ocurrido un hecho que por su magnitud signaría esta guerra, los medios casi sin excepción apoyan esta aventura.
A la mierda las quejas por la falta de libertad. A la mierda defensa de la vida. Como si se tratara de una final de campeonato los medios nos trasmiten los goles a favor obviando los goles en contra, a esto se agrega la Iglesia, haciendo lo que en nuestro país sus referentes  máximos siempre hicieron, rezar para que a los milicos les vaya bien.¿En que consciencia cristiana cabe el bendecir armas pra que seres humanos se maten con la excusa de defender la patria?.
De allí a la euforia popular solo hizo falta que un relator de fútbol nos llamara y la plaza de mayo se colmo de argentinos aplaudiendo, para su regocijo, al general con cara de dogo, con perdón del dogo.
Mientras miles de madres pulían las cuentas del Rosario pidiendo el milagro de ver otra vez a sus hijos, a lo largo y ancho del del país, novias que un mes atrás proyectaban su vida junto al hombre que amaban , se convirtieron de golpe en mujeres tristes llenas de incertidumbre que imaginaban el regreso de su amor convertido en héroe o en un ataúd en el que sepultarían no solo a un soldado también los proyectos de vida de estos jóvenes a los que sin su consentimiento se les pisoteo el jardín y quemó sus flores.
Los triunfadores de esta guerra serian los ingleses y los vendedores de armas, algunos de ellos compatriotas nuestros.
Los daños infligidos a los argentinos por estos mal paridos serian las cicatrices a curar por las futuras generaciones, el retorno de los derrotados seria una muestra mas de cobardía de estos "gobernantes" que escondiendo los heridos y ,mutilados, le pondrían a este hecho también, la marca de los campos de concentración.
Para las estadísticas quedarían 1703 bajas. El "yo argentino" volvía a invadir nuestra conciencia social. Miles de jóvenes veteranos de guerra, deambulaban por las calles argentinas llevando consigo el estigma: "Peligro Explosivo", las empresas que los rechazaban no eran  inglesas ni estadounidenses, eran argentinas.
Otra vez los trabajadores, los familiares de desaparecidos, las madres de plaza de mayo, los estudiantes, salían  a la calle desafiando a los corruptos, genocidas y a la indiferencia social que había hecho posible con su frase: " Por algo será" que 30 mil argentinos sean ejecutados como en los peores genocidios.
La deuda externa se escapo. Los sueños del general con cara de dogo se convertirían en la pesadilla por venir. Los grandes titulares hablando de que estábamos ganando la guerra, cambiaron sin rubor por anuncio de llamado a elecciones, de las mentiras nadie se hacia cargo, así lentamente se empezaba  a tejer el oscuro telón donde esconder las traiciones, delaciones y agachadas que habían hecho posible que en este bello país la muerte se pavoneara por sobre la razon y la impunidad pasara a ser política de estado.
Los medios de comunicación en su mayoría se prestaban para darles a los genocidas, la salida que ellos querían.

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Golondrinas sin cielo
Eduardo Chavarria


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