Al cumplir los doce años los niños de la zafra acompañan a los mayores durante todo el día . Dan por finalizada su etapa escolar y con el poco conocimiento recibido a los ponchazos en la escuela primaria , estos niños-hombres despiden su infancia , su inocencia y sin aviso previo, ingresan al doloroso carrusel, del que saldrán algún día cuando al calendario de sus huesos ya no le queden hojas.
Los mas chicos llevamos la comida al surco y nos quedamos a ayudar. Por las tardes al regreso y caminamos con nuestra infaltable gomera lista, por si aparece alguna torcaz, con las que nuestras madres preparan muy ricos guisos.
Hay un escape que no lo comparto con nadie. En las tardes que me es posible recorro en mi bici los 3 km. que me separan de la iglesia del Ingenio Santa Lucia y sentado en su verja escucho el Ave Maria de Shuber cantado por Ginamaria Hidalgo. Mis oídos no escuchan el torpe ruido de la fabrica azucarera. La parte sensible y frágil de mi alma, se recrea por un momento. No se quien es Shuber, no se quien es Ginamaria Hidalgo pero le dan un recreo a mi alma y retozan mis duentes.
Al manicero que en su carrito, tipo locomotora ofrece maní calentito, no le compro nada pero le robo el aroma y lo llevo conmigo para volver a ser niño cada vez que , que ya hombre, me invada el dolor.
A nadie podre contarle de mi fantástica felicidad y que me crea..
Solo al niño que por las noches sueña alegrías.
Eduardo Chavarria
Los mas chicos llevamos la comida al surco y nos quedamos a ayudar. Por las tardes al regreso y caminamos con nuestra infaltable gomera lista, por si aparece alguna torcaz, con las que nuestras madres preparan muy ricos guisos.
Hay un escape que no lo comparto con nadie. En las tardes que me es posible recorro en mi bici los 3 km. que me separan de la iglesia del Ingenio Santa Lucia y sentado en su verja escucho el Ave Maria de Shuber cantado por Ginamaria Hidalgo. Mis oídos no escuchan el torpe ruido de la fabrica azucarera. La parte sensible y frágil de mi alma, se recrea por un momento. No se quien es Shuber, no se quien es Ginamaria Hidalgo pero le dan un recreo a mi alma y retozan mis duentes.
Al manicero que en su carrito, tipo locomotora ofrece maní calentito, no le compro nada pero le robo el aroma y lo llevo conmigo para volver a ser niño cada vez que , que ya hombre, me invada el dolor.
A nadie podre contarle de mi fantástica felicidad y que me crea..
Solo al niño que por las noches sueña alegrías.
Eduardo Chavarria

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