EL ABUELO


En el mágico planeta, del abuelo bueno,
se me estaba permitido treparme a su cuello
tirar sus bigotes. Jugar a ser grande.
y al llegar el ocaso…
Acurrucado en su pecho
volar a mis sueños.

Cuentos de largos viajes, de Sanchos, de Rocinantes.
De barcos… y Pasionarias,
fueron macerando esencias…de este niño que aún me late.
En ese universo no existían leyes,
normas, ni conductas,
yo era el “anarquista de las mil rabonas”…
Trapecista en la parra, de la uva chinche.
Jinete en sus rodillas…Enlazando mimos.
Yo palpaba la ternura.

Un día me fui alejando.
Con lápiz, con pizarrón, con ansias de ser Quijote
Y mirando a la distancia,
vi tu figura encorvando.
Mi primavera y tu otoño, se conjugaban de a ratos…/
En los recreos de la vida..
Sabía que un día te irías, porque es la ley de la vida
Entendí que tu semilla en tus retoños volvía ../
No me había preparado.Para el silencioso frió…/
que me dejo tu partida.

Hoy con callos en el alma… En lo duro del camino
Llegue a convocar estrellas y conectarme contigo.
Imagino tus palabras, en medio de mis silencios.
siento cerca tu presencia, cuando me siento vació.
Sos un latido en mi alma.
Y un farito en mi camino.
Eduardo Chavarria

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