Eduardo. Pasaron más de 100 años desde aquella gesta
histórica denominada reforma universitaria. Mucho nos cabía en la toma del año
2013 recordar y tener presentes las reivindicaciones de los estudiantes
argentinos del 18', muchos de ellos al igual que nosotros en la UNLaR, hijas e
hijos de trabajadores que buscaban desarticular las artimañas de los sectores
que ostentaban el poder en las universidades nacionales, sectores que no
estaban dispuestos a conceder ninguno de aquéllos reclamos.
En ese 2013, hace casi 5 años, nos encontrábamos con una UNLaR
entregada a estos sectores minúsculos que se mantenían en el poder desde hacía
más de dos décadas, sectores que encabezaba el actual difunto Enrique Daniel
Tello Roldán, avalado por funcionarios serviles y sobre todo por el temor a
participar activamente en la vida política universitaria, no está de más decir
que el régimen tellista se valió de de infinidad de estrategias para mantenerse
en el poder (elecciones indirectas, clientelismo con becas, amiguismo a la hora
de designar funcionarios y docentes con concursos truchos o arreglados, y una
de las peores características de los malos gobiernos: el nepotismo)
Es imposible no recordar aquellos días de la toma de la
Escuela de Arquitectura, primero, el posterior abrazo simbólico al edificio del
rectorado y las asambleas soberanas interminables en esos 28 días de toma total
de nuestra Universidad, nuestra UNLaR que ya tornaba a sentirse propia y no un
mero lugar de paso como nos habían obligado a pensar durante el régimen
tellista. En esas circunstancias, alejados un poco en el tiempo, pero muy cerca
en las ideas y reivindicaciones estudiantiles del movimiento del 18',
comenzamos a gritar en los pasillos de nuestra UNLaR nuestras exigencias: Un
cogobierno real con mayor participación estudiantil, un comedor universitario,
boleto educativo gratuito, fotocopiadora bajo poder estudiantil, entre otras
tantas...- En ese momento, nuestras expectativas eran muy altas, buscábamos la
renuncia de Tello Roldán y de todos sus funcionarios, el llamado a elecciones
libres y directas para todos los cargos electivos y la apertura de todos los
ámbitos de la UNLaR para la tan ansiada democratización de nuestra Universidad.Pasaron
muchas cosas, Eduardo. Pero lamentablemente, no pasaron las cosas que tanto
esperábamos que pasen. Las elecciones llegaron un año después pero con los que
se habían calzado los sacos y sentado en los sillones del poder postulados a
Rector, vice y decanos. A pesar que dijeron que no lo harían, que venían a
normalizar la UNLaR. El Poder los cegó en su momento, los cegó posteriormente y
hasta ahora podríamos decir que se mantienen ciegos de poder porque no
respetaron nada de lo que habían prometido.
-¿Qué quedo de los 21
puntos firmados en la toma?.
-Nada
Estuviste en la toma y
fuiste el más golpeado el 14 de diciembre de 2016.¿Cómo viviste eso?
El 14-12-16 nos convocaba una fecha trágica para la historia
de la UNLaR, el calderonismo iba a consumar uno de sus peores acciones de
gobierno. Modificar el Estatuto Universitario a su gusto y antojo y ese día
como frente a tantos atropellos que vivimos en los últimos tiempos en la UNLaR,
decidimos movilizarnos y manifestarnos pacíficamente frente al atropello
calderonista. Nos mandaron a la patota calderonista y golpearon a compañeras y
compañeros sin ningún pudor, nos asestaron los duros golpes de quienes quieren
mantener el poder, a costa de violencia y mentiras. Esas fechas
me tocaron muy de cerca, vivimos esos momentos junto a los mismos compañeros
con los que caminábamos la toma, con los compañeros que nos encontrábamos en la
plaza 25 de mayo de La Rioja para reclamar lo que creemos que es justo. Iris,
Belén, Maca, Mayco, Tamy, Iván, Dani, entre tantos otros que es imposible
nombrar...Dos días después de ese infame hecho, me tocó una de las experiencias
más hermosas de la vida estudiantil, me recibí de Profesor Universitario en
Historia para Nivel Secundario y Superior, para afrontar las luchas pero esta
vez con otro rol, el de la docencia. El estado de cosas de la UNLaR con sus
terribles continuidades y prácticas de persecución y nepotismo, me invitaron a
despedirme circunstancialmente de la UNLaR y a buscar otros rumbos laborales
¿Cuando quiero hablar
de la lucha de Famatina, hablo con Asamblea Famatina. Cuando quiero hablar de
la toma no encuentro ninguna organización sobreviviente?.
No, quedaron los compañeros en luchas desarticuladas, ni
siquiera en las últimas elecciones se presentó alguna lista independiente. Pero
sigo con la firme convicción de los principios que hermanamos con nuestros
compañeros de lucha que me enseñaron algo que no se aprende en clases ni en los
libros, a luchar por un presente y un futuro mejores.
La frase que nos queda no tan sólo en las luchas
universitarias, si no en todos los reclamos justos del pueblo es:
“Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan". A
seguir luchando porque un mundo mejor es
posible con el aporte de todos.

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