LEVANTAMANOS SAPEM...


La memoria ausente, es lo que llevó a que a 35 años de democracia sean mayoría los riojanos que reconocen que sus gobernantes usaron todo tipo de argucia para sostenerse en el poder y gozar de sus mieles.

La memoria ausente, es la que vino a demostrar que la prensa sufre de una llamativa ingenuidad cuando de mostrar la historia reciente se trata.

En el día de la fecha mientras los diputados riojanos gozaban de sus "merecidas" vacaciones, el pacto fiscal los obligó a sesionar para refrendarlo. Hoy aparecieron los mismos que hace 35 años en nombre del pueblo se enriquecieron ellos y sus descendientes, en la misma medida que la pobreza hacia estragos en la gente, haciendo lo mismo.Buscando argumentos para su permanencia aunque en la practica siguen levantando manos como siempre.
Nicolás Lázaro Fonzalida dice trágico: “A la Provincia no le queda más remedio que firmar para tener continuidad en el envío de fondos que necesita nuestro pueblo...Es casi una extorsión, no nos queda otra alternativa.”. Levantó la mano.
Marcelo Del Moral, un heredero de "Los cruzados de la fe", dice enojado: "El bloque no esta de acuerdo con el Pacto Fiscal y el Gobernador de la Provincia se vio en la obligación de firmarlo. Este Pacto es una política extorsiva de la Nación, en desmedro de nuestra provincia”.Levantó la mano.
Teresita Madera dice:"La firma del Pacto Fiscal, estuvo lejos de ser dentro de una mesa diálogo. El Gobierno Nacional ha impuesto y está lejos de ser un pacto federal". Levantó la mano.
Ricardo Quintela reconoce: “se trata de una imposición del Gobierno Nacional”. Levantó la mano.

Apelamos a la memoria para demostrar que el feudo no tiene ideologia. Sus referentes vienen acomodando argumentos desde hace año y nada mejor que este texto publicado en el año 2013 para demostrarlo.

GÉNESIS DEL VALE TODO.

"Cuando en el año 1989 la “gloriosa JP”, que le había puesto todo su esfuerzo militante a la campaña, le planteó a Carlos Menem su malestar por la presencia de referentes de la más cerril oligarquía en el gobierno, la respuesta del riojano fue tajante: “Changos, estamos viviendo tiempos pragmáticos, no ideológicos”.

Así, de la noche a la mañana, el justicialismo tuvo nuevos “referentes” políticos: Álvaro Alsogaray, su hija María Julia, Adelina Dalessio de Viola, Raúl Moneta, Bunge y Born, Santiago de Estrada, Antonio Salonia, Emir Yoma y amigos como Ibrahim al Ibrahim, Gahith Pharaon, Al Kassar.

Otorgar un cargo a Videla era un despropósito, no así indultarlo. ¿Quién puede cuestionar a alguien que liquidó el banco provincial para blanquear la corrupción política, cuando se indulta a genocidas?. ¿Quién puede cuestionar a quien estafa vendiendo leche adulterada al Estado, cuando se indulta a genocidas? ¿Cómo cuestionar a quien entrega las empresas del Estado como un acto de filantropía, cuando se indulta a genocidas?

¿Quién puede cuestionar a quien maneja una Universidad Nacional como si se tratara de una estancia propia, si se indulta a genocidas?. Todo estaba indultado. Todo estaba permitido. La tropa de vanguardia del menemato se sintió liberada.
Organismos del Estado, municipios, Concejos deliberantes, bienes fiscales y todo organismo público se convirtieron en el botín que se disputaron -y lo siguen haciendo- individuos con la moral del forajido. En ese marco se funda Tellolandia.(Universidad Nacional de La Rioja)

La dirigencia riojana buscó en el nuevo siglo despegarse del pesado lastre de su historia reciente, reniega de “los 90” como si no hubieran tenido nada que ver y hasta repiten “Yo nunca fui menemista”. Y es cierto. Sus trayectorias demostraron que dejaron de ser menemistas desde el mismo momento en que Menem asumió la presidencia. Fueron necesarios para llegar, en el puerto para los nuevos socios resultaban impresentables, y los que “llegaron” no fue por convicciones ideológicas. El grado de obsecuencia los hizo ricos en la misma medida que pobres rufianes que esquivaron los barrotes de la cárcel gracias a una Justicia dependiente del poder político.

Si bien en su mayoría los dirigentes menemistas salieron de pobre y en muchos casos se convirtieron en prósperos empresarios de la noche a la mañana, hoy en su mayoría son repudiados por la sociedad, y nadie los busca para agradecerles su patriotismo.

Cuando las privatizaciones empezaron a arrasar con el patrimonio de la Argentina y Menem recibía 68 millones de dólares del Banco Mundial para profundizarlas, a Ricardo Quintela y Jorge Machicote les tocó la tarea de tranquilizar la tropa de la JP de La Rioja y explicar las “bondades” de la entrega. En la sala de reuniones del Concejo Deliberante capitalino, los escucharon atentamente un grupo de jóvenes dirigentes: Armando Molina, Miguel Gómez, Guido Varas, Miguel Gallardo, entre otros.

A la hora de explicar las privatizaciones, Machicote cargó contra los trabajadores ferroviarios: “Hay cinco tipos que cobran sueldos de guardabarreras y sólo hacen falta dos. Así no se puede seguir”. Guido Varas estaba apoyado en un extremo de la sala y acomodaba sus anteojos para mirar mejor a ese “compañero peronista” que hablaba tan mal de los trabajadores. La doctrina decía que los trabajadores eran la “columna vertebral del movimiento justicialista”. Machicote continuó enumerando las culpas de los “vagos” ferroviarios que tanto daño le hacían al país: “Los ferrocarriles pierden por día un millón de dólares. Esto no puede seguir así”. Varas comenzó a inclinarse hasta colocarse en cuclillas, con los codos en las rodillas y la mandíbula en sus manos.

Un extraño silencio parecía ser la señal de que ése sería el modo de acompañamiento y también de supervivencia de esa dirigencia política; que encontró en los límites provinciales su campo de acción y que hasta hoy es el ring donde se siguen librando duras batallas por “la caja”. La reunión terminó y Varas permaneció en su posición mirando el piso.

Machicote fue un vocero y protagonista de la época. Cuando era diputado nacional se privatizó Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y fue un secreto a voces que para conseguir los votos necesarios, no sólo se hizo votar al cafetero, sino también se le dio a cada diputado la cifra que Machicote denunciaba como “déficit diario de los ferrocarriles”. Hasta hoy no se escuchó crítica alguna de estos dirigentes de la “gloriosa JP” por el saqueo al país que llevó adelante su compañero. Tampoco resulta extraño escucharlos decir: “Menem ya fue”. “Menem debe dar un paso al costado”. “Nunca fui menemista”. “Qué importa el pasado”. “Somos Kirchneristas de primera hora”.

La JP fue la prueba más cabal de que la dirigencia riojana fue usada como avanzada. Ricardo Quíntela, su líder por ese tiempo, lo sufrió en carne propia. Cuando todos en su entorno esperaban el reconocimiento de su designación como Subsecretario de la Juventud de la Nación, recibió la noticia de que ese cargo lo ocuparía la joven, audaz, trepadora y corrupta dirigente bonaerense Claudia Bello."

Eduardo Chavarria..

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