Desde un principio dijimos que en el enfrentamiento del kirchnerismo con Mauricio Macri, a través de Hebe de Bonafini-convertida en la versión femenina y actualizada de Herminio Iglesias-, nuestra solidaridad, estaba con los miles de albañiles que son las víctimas silenciosas de esta pelea entre "el bien y el mal", entre "la revolución y el capitalismo", entre "el empíreo perdido y el infierno venidero".
Los millones de pesos que ligan a Hebe con los cientos de albañiles, que trabajaron para "Sueños compartidos", son dineros del aporte del fondo de desempleo que se deposita a través de la tarjeta "Soy Constructor", ese 12 por ciento inicial se disminuye al 8 si estas más de un año en la misma empresa.
Los albañiles no cobran indemnizaciones, no cobran liquidaciones, su miserable paga final es ese fondo de desempleo que se les DESCUENTA DE SU SUELDO PERO NO SE LE DEPOSITA. O sea, aparte de explotarlos se les ROBA esos miseros manguitos. Ya en el año 2013 la Auditoría General de la Nación denunciaba que la cifra de aportes "robados" superaba los 120 millones de pesos.
En el caso de "Sueños compartidos" fue más grave, porque sumado a todo eso, ocurrió que a los que fueron a reclamar los corrieron a tiros y sus Libretas de fondo de desempleo jamás fueron devueltas, por lo que perdieron toda prueba documental de sus aportes jubilatorios.
Quienes salieron a defender a Hebe de Bonafini, estaban lejos de defender una causa de derechos humanos. Se estaban haciendo cómplices-a sabiendas- de la crueldad de robarles a unos pobres laburantes, que jamás serán tapa de los diarios ni notas de la televisión.
En la Argentina, "los negros de la construcción", las empleadas domésticas y los peones rurales figuran entre los más discriminados en términos sociales, eso los convierte en presas fáciles de cuanto garca quiere explotarlos. Luego de trabajar 10 años en las obras estos hombres empiezan a sufrir las secuelas de su trabajo, que condicionarán su existencia hasta el final.
Solitos, olvidados, con terribles dolores en su columna, pasan la última parte de su vida rememorando ese largo camino construyendo mansiones para otros y soñando tener su propia casita. porque eso si que alegra a esos hombres ¡¡ que lo pario!!.
Eduardo Chavarria
Los albañiles no cobran indemnizaciones, no cobran liquidaciones, su miserable paga final es ese fondo de desempleo que se les DESCUENTA DE SU SUELDO PERO NO SE LE DEPOSITA. O sea, aparte de explotarlos se les ROBA esos miseros manguitos. Ya en el año 2013 la Auditoría General de la Nación denunciaba que la cifra de aportes "robados" superaba los 120 millones de pesos.
En el caso de "Sueños compartidos" fue más grave, porque sumado a todo eso, ocurrió que a los que fueron a reclamar los corrieron a tiros y sus Libretas de fondo de desempleo jamás fueron devueltas, por lo que perdieron toda prueba documental de sus aportes jubilatorios.
Quienes salieron a defender a Hebe de Bonafini, estaban lejos de defender una causa de derechos humanos. Se estaban haciendo cómplices-a sabiendas- de la crueldad de robarles a unos pobres laburantes, que jamás serán tapa de los diarios ni notas de la televisión.
En la Argentina, "los negros de la construcción", las empleadas domésticas y los peones rurales figuran entre los más discriminados en términos sociales, eso los convierte en presas fáciles de cuanto garca quiere explotarlos. Luego de trabajar 10 años en las obras estos hombres empiezan a sufrir las secuelas de su trabajo, que condicionarán su existencia hasta el final.
Solitos, olvidados, con terribles dolores en su columna, pasan la última parte de su vida rememorando ese largo camino construyendo mansiones para otros y soñando tener su propia casita. porque eso si que alegra a esos hombres ¡¡ que lo pario!!.
Eduardo Chavarria

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