Perdón doña Estela Peralta por no estar con usted.
Con sus 88 años, y su lucha.
Con la rica carga de su historia.
Con la rica carga de su historia.
Perdón.
Acá escuchamos.”Son ignorantes”, “violentos”
“que no quieren el progreso”.”La minería nos hará ricos”.
Acá escuchamos.”Son ignorantes”, “violentos”
“que no quieren el progreso”.”La minería nos hará ricos”.
Pero vi su bastón y recordé otros bastones, más lustrados,
más brillantes con “mas poder” y pensé.
“Tanto poder no alcanza, contra su palito de algarrobo”
más brillantes con “mas poder” y pensé.
“Tanto poder no alcanza, contra su palito de algarrobo”
Vi sus tortillas en la parrilla y recordé otros panes.
Multiplicados, en la historia de los hombres.
Multiplicados, en la historia de los hombres.
Alguna vez tomé mate debajo del sauce viejo,
Allá en Los Corrales.
Disfrute del silencio y del suave murmullo de esa solitaria vertiente.
Comí las dulces manzanas, pequeñitas, y tan “De Famatina”.
Allá en Los Corrales.
Disfrute del silencio y del suave murmullo de esa solitaria vertiente.
Comí las dulces manzanas, pequeñitas, y tan “De Famatina”.
Por allá, por Playa Blanca, con Incayuyo, poleo y muña,
entendí el respeto y la fraterna unión,
del hombre con su tierra.
entendí el respeto y la fraterna unión,
del hombre con su tierra.
Sorprendí a mis ojos con la unión ventral del rió Blanco y el Amarillo.
Por eso hoy a la distancia entiendo su lucha ancestral.
Perdón doña Estela Peralta
El viento de la redención me llevara a abrazarla prontito.
El viento de la redención me llevara a abrazarla prontito.
Eduardo Chavarria

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